lunes, 6 de agosto de 2007

Premisas de la educacion sexual.

Debe ser funcional: El programa de educación sexual debe encarar los problemas prácticos que enfrente el niño o el adolescente en la vida diaria, para que éste pueda analizarlos, discutirlos y encontrar la mejor respuesta a sus inquietudes o dudas.

La capacitación debe ser desarrollada en forma tal que no se requieran niveles altos de escolaridad para participar de las actividades.

Es necesario aprovechar la capacidad de aprendizaje específica de los adolescentes y adultos, que es diferente de la de los niños.

La Educación sexual es una parte más de la educación vital que se produce en el seno de la familia. Sin embargo, en contra de lo que sería lógico, aún hay muchos padres que prefieren silenciar esa faceta de la comunicación personal que es la vida sexual. Las razones de este silencio son complejas.

En primer lugar está la inercia. Un porcentaje alto de padres de nuestro tiempo ha sido educado en el silencio sexual. Carecen del modelo de trasmisión de este tipo de conocimientos y copian el que han tenido: callar.

Existe también otra razón, según la cual “todo lo que es agradable es pecado, es ilegal o engorda”.

El tercer motivo, más refinado, afecta principalmente a los padres demasiado ocupados. Piensan que la educación es algo que tienen que hacer los expertos. Esto produce una actitud de retirada de la educación de sus hijos en general, y también de la educación sexual, puesto que no se consideran especialistas.

Otros padres ilustrados han leído que la educación sexual puede incrementar el interés de los niños sobre el tema y lanzarles a una precocidad de experiencias sexuales que les asusta:

Elección del vocabulario: Este implica un acuerdo entre padres y docentes de manera tal que se conozca la terminología que el niño o el adolescente ya traen desde sus casas.

Llamar las cosas por su nombre: Aunque es difícil ya que la terminología científica es, en muchos casos, fría para utilizar en el diálogo hogareño, es la mejor manera de acercar al niño o al adolescente, a la sexualidad de manera clara y precisa, evitando malos entendidos.

Los extremos nunca son buenos: Ni poca ni mucha información, simplemente aquella que se está solicitando, sin rodeo, sin medias palabras, la precisa, para que no caiga en el vacío si no es proporcional a los intereses infantiles, sino se ajusta a la etapa correspondiente, a las capacidades o preocupaciones del niño o adolescente.

La repetición de la información atendiendo a las diferentes etapas del niño ya que ellos examinan y reexaminan lo que se les ha dicho, lo que han descubierto. En general, ellos captan en cada oportunidad una parte del tema abordado.

Las respuestas a los interrogantes del menor deben ser formuladas en forma sencilla, con palabras adecuadas a la realidad, sin rodeos confusos. La verdad “lisa y llana”, paso a paso, a medida que se van consultando, con el fin de evitar fantasías extrañas y angustias innecesarias.

2 comentarios:

Maese dijo...

Hola:
Bienvenida al blogger. Aquí estarás más comunicada que en terra y con mejor interfaz. Me da gusto que te hayas cambiado, pensé en sugerirte el cambio pero trato de que las personas estén bien donde ellas quieran.
Pues bienvenida otra vez y adelante.
Besos

St. Jose dijo...

Que te vaya de maravilla con el nuevo formato.

;)