miércoles, 26 de diciembre de 2007

El libertinaje sexual



Con frecuencia se oyen hoy ideas sobre sexualidad tendenciosas y corruptoras que pretenden «mentalizar» a la gente para llevarlas al libertinaje sexual que es el negocio de los pornócratas. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define la pornografía como la «comercialización del sexo».

No decimos que el sexo sea pecado, si se usa correctamente; lo que no es lícito es ese consumo de sexo que han montado los pornócratas, para hacer su negocio, con revistas, libros y películas en las que se hace del sexo un vicio. A fuerza de verlo en el cine muchos jóvenes juegan a hacer el amor, como los niños juegan a los indios. Pero la sexualidad es una cosa muy seria; no es para jugar.

Al goce desordenado del placer sexual se llama lujuria.«Proclamar la absoluta libertad sexual puede parecer progresista pero de hecho se opone a los resultados de la mejor investigación contemporánea. Y el que se enfrenta a la investigación no es realista, es un iluso que pretende tal vez seducir, pero no convencer», 1 ¡y menos ayudar!

Dice San Agustín: «Ama y haz lo que quieras». Algunos han sacado de aquí su libertad sexual, como si lo que se hace por amor no fuera nunca pecado. «Pero lo que San Agustín quería decir es que el que ama verdaderamente hará el bien sin tener que consultar la ley».

Los medios de comunicación presentan con frecuencia comportamientos sexuales como «normales» en el sentido de «no patológicos»; pero esto no significa que sean morales, conforme a los principios de la Iglesia.

Hoy se prodiga hacer el coito a nivel de camaradería. Se habla mucho de «hacer el amor», pero esta frase es falsa; el amor no se «hace», se da. Las cosas se hacen. El amor se tiene.
El amor brota de la mutua estima entre dos personas. Por eso «estamos asistiendo a una verdadera crisis del amor».

Es notable el fracaso de las comunas de sexo libre. Por querer disfrutar de la vida, lo que se hace es incapacitarse para el amor, que es la única felicidad de la vida. Las prostitutas, que viven del sexo sin amor, son un claro ejemplo de que sin amor no es posible la felicidad. Se las llama Esclavas del siglo XX, La esclavitud de la mujer. Son títulos de libros que tratan de la prostitución. Las prostitutas usan del sexo a tope. Alguna recibe treinta hombres en una noche. Pero eso no las hace felices.

Una ninfomaníaca escribe: «Con todos los hombres que he conocido me he prestado a acostarme con ellos. Tengo una aventura tras otra. Ésta es la historia de mi vida, y la odio con toda mi alma».

Reducir el amor a sensaciones placenteras es degradarlo. El amor tiene una vertiente espiritual que es superior a todas las técnicas de manipulación de los órganos. El amor es una fuente de ternura, mientras que el cuerpo lo más que da es el estremecimiento de un orgasmo.
Encuestas realizadas por un médico demuestran que muchos jóvenes hacen el coito para poder demostrar su masculinidad; y ellas, porque lo hacen otras. Es decir, que hoy muchos se avergüenzan de su pureza y alardean de su libertinaje sexual.

Incluso hay quienes llaman civilizada y madura a la persona que rompe moldes morales, para vivir según le apetece. Me parece una falsedad.
Es mucho más civilizada y madura la persona que tiene dominio propio, y sabe mantener su comportamiento dentro de una rectitud moral.
Llamar represión atávica a la rectitud moral es querer poner una etiqueta peyorativa a valores que no se quieren reconocer.
Pero las joyas que valen, no pierden valor porque haya personas que no saben apreciarlas.
«La madurez se muestra plenamente cuando no elegimos aquello que satisface nuestras apetencias del momento, sino que permite conseguir el ideal que hemos asumido como meta de nuestra vida».

«Vivimos una sociedad erotizada. El sexo se ha convertido en un bien de consumo. Se vive el sexo sin amor. El resultado es un hastío que desemboca en un especial vacío interior».
Oswald Spengler acusa a los jóvenes que «hacen del erotismo un deporte»

«La sociedad necesita la erradicación de vicios y la siembra de virtudes. Pero parece que no es así. La sexualidad desbordada es insaciable: cada vez quiere más, cada vez quiere experimentar cosas nuevas, hasta llegar a las aberraciones más indignantes, como podemos ver por las noticias diarias de delitos de prostitución de menores, de crímenes sádicos, de bestialidades de abusos y lesiones masoquistas, etc.» La oleada de pornografía está convirtiendo a muchos en auténticos maníacos sexuales, ávidos de toda clase de anormalidades y perversiones sexuales. Afirman los sexólogos que la sexualidad sin amor llena el alma de vacío.
A veces se busca el placer en la agresividad y en las violaciones; pues la degradación que produce el abuso lleva a la impotencia y frigidez sexual.

El ambiente erotizado que nos ha tocado vivir, hace suponer que el ejercicio del sexo es la mayor felicidad del mundo, y después resulta que no es así; pues las sensaciones de tipo físico carnal dan menos que la felicidad espiritual.
Dicen los sexólogos: «La actividad sexual no es lo más importante en la vida» 8 Por mucho sexo que viva una mujer, cuando encuentra a otra que vive el amor, siente una enorme envidia, pues echa de menos lo que el sexo solo no puede darle.

«Ha sido V.Frankl el que ha venido a explicar, contra lo que decía su maestro Freud, que la dimensión más importante del hombre no es el sexo, sino el sentido religioso, transcendente, la posibilidad de poseer un sentido último que dé razón de todo lo que hacemos. Cuando el hombre carece de este sentido que le hace capaz de vencer el dolor y de superar la muerte, enferma. Y es así como la enfermedad típica de nuestro tiempo es la angustia. Angustia que surge de la pérdida del sentido transcendente. Y es profundo lo que afirma V. Frankl de la felicidad: “La felicidad no se puede buscar nunca directamente, sólo puede venir como consecuencia de haber dado lo mejor de nosotros mismos a una causa noble, capaz de superar la limitación, el desánimo y la muerte, a una causa transcendente”».
«Freud peca de reduccionismo y de simplismo al entender al hombre exclusivamente desde el sexo. En el hombre hay instintos aún más fuertes que el sexual, como es el de la conservación del individuo, por no citar la capacidad de sacrificio que ha llevado a muchos a entregar la propia vida en aras de ideales diversos. Además, la necesidad de belleza, de bondad, de justicia, y de verdad que hay en el hombre no se justifica por el sexo».

Éste es el problema del hombre de hoy, que vive más que nunca sin raíces, sin valores que le lleven más allá de sí mismo.
Es cierto que toda acción humana tiene que tener la prerrogativa de la libertad, pero el hombre de hoy ha hecho de la libertad, que es un instrumento, un fin de sí misma; y, de este modo, está ya experimentando algo sabido desde siempre: que la libertad no libera, libera la verdad.

Hay quienes en nombre de la libertad quieren desasirse de toda clase de trabas. Para ellos es aleccionadora la inscripción debajo de un dibujo en la Abadía de Pannonhalma donde representa un barril de vino sin anillos de hierro, y el vino saliendo por las rendijas. El letrero ponía: «Se perdió por la libertad».

«La prensa nacional y extranjera viene haciéndose eco últimamente de la atmósfera de erotismo y del ambiente sexualizado que nos está obligando a respirar la moderna civilización, que presume de haber enterrado mitos, y que prometía librar al hombre de las neurosis y obsesiones de ciertas represiones ciegas y voluntaristas, que querían hacer del hombre un ser angélico.
»Pero en vez de liberar al hombre, su fragilidad ha quedado sometida al asedio omnipresente de cuanto dice relación con el sexo y se le está dejando indefenso en la lucha por integrar el instinto sexual y ponerlo al servicio de la vida y del auténtico amor. La iniciación sexual que necesitan nuestros jóvenes nada tiene que ver con la enciclopédica ilustración de todos los abusos y perversiones sexuales, con la ola de erotismo, con las escenas íntimas de alcoba, ni con los supermercados del amor».
«Bajo el hipócrita lema de la “liberación de tabúes” se está produciendo, a escala mundial, una desconcertante exaltación del nudismo, del naturalismo y de la obscenidad que lo invade todo, originando una escandalosa quiebra de la moralidad pública y privada.
»Vamos, si no se pone remedio a tiempo, hacia un pansexualismo degradante de la naturaleza humana.
»Y lo peor es que apenas si hay reacción social contra la agresiones morales que por doquier se dan contra la limpieza de costumbres, como si una general abdicación del sentido natural y cristiano de lo lícito prevaleciera incluso entre personas e instituciones que deberían velar activamente por la moral pública.
»La pasividad ante la progresión de iniciativas eróticas y pornográficas acusa una general dimisión de derechos y deberes frente a un estado de cosas cada vez más deprimente».

De todo esto resultan casos como el de aquella muchacha que se quedó embarazada, y no podía saber quién era el padre de la criatura porque aquel mes se había entregado a tres muchachos distintos. Triste situación, pero lógica consecuencia para una muchacha que no tenía «escrúpulos anticuados» y no se negaba nada de lo que le apetecía.
Estas cosas pasan cuando no se respeta la moral.
O aquel otro caso de un jovenzuelo que fue a estrenar su vida sexual con una «señora», y después se enteró que era la madre de su mejor amigo.
O aquel caso en que dos enamorados descubren que no pueden casarse porque resulta que, sin saberlo, son hermanos: el padre de él se acostó con la madre de ella.
O la de aquel muchacho que se acostaba con todas sus amigas, y el día que se enamoró de verdad recibió un enorme mazazo moral, que le dejó destrozado, al enterarse que su padre se había acostado antes con la muchacha que él amaba.
O aquel otro caso de una mujer que sedujo al novio de su hija, y al encontrarlos ésta a los dos en la cama se fue de su casa para siempre. La madre perdió para siempre a su hija y al galán.

Esto es lo que ocurre cuando el libertinaje sexual se salta las barreras de la moral católica. Si Dios manda castidad a la juventud y fidelidad a los matrimonios, no es por el gusto de molestarnos, sino porque eso es necesario para la felicidad del hogar. ¿Cómo un hombre va a ir con ilusión al matrimonio sabiendo que la que va a ser su esposa ha pertenecido antes totalmente a cuantos lo han deseado? Es lógico que esos matrimonios acaben en divorcio. ¿Cómo va un hombre a amar a sus hijos, si no puede saber si esos hijos son suyos o de cualquiera de los que han «estado» con su mujer? Ni amor de esposa, ni amor de hijos.
Es que en una sociedad en que la juventud no es casta y el matrimonio no guarda fidelidad, se ha matado el amor del hogar que es la suprema de las felicidades naturales que Dios ha puesto en esta vida
La libertad sexual de la juventud está atrofiando su sexualidad.

Tanta sexualidad está disminuyendo la capacidad de respuesta sexual y el impulso sexual cada vez necesita mayores estímulos por aumentar cada vez más la impotencia.

Así lo afirma el Dr. López Ibor.
Por eso cada vez son más los jóvenes que acuden al médico con problemas de impotencia sexual, como se dijo en una entrevista en Radio Nacional de España.
Y es que Dios ha hecho la sexualidad para que esté al servicio del amor en el matrimonio. Pero quienes hacen de la sexualidad un vicio, es lógico que la destrocen.
En la revista de medicina JANO, se afirma que muchas disfunciones sexuales e impotencias masculinas se deben a experiencias sexuales precoces y premaritales. 16

«Algunos reducen el amor a la “mecánica” de la genitalidad. Es una aberración. La satisfacción fisiológica de unos órganos nada tiene que ver con el amor, que es de la persona entera, incluyendo el alma espiritual. La trivialización de la sexualidad en la juventud está dando orígenes a muchos matrimonios jóvenes ya hastiados de genitalidad, precisamente cuando lo lógico es que estuvieran viviendo la cumbre de su ilusión amorosa.
»El libertinaje sexual de la juventud está dando origen a un aumento de la impotencia y de la frigidez.
»Hay “maestros” de sexología que cifran todo el éxito de la pareja en que el sexo “funcione” bien. Tienen una visión de la pareja unidimensional. Lo reducen todo a lo meramente biológico-zoológico. El hombre es mucho más que un animal. El hombre puede amar, puede comunicar ideas e ideales, puede sentir una armonía espiritual; y todo esto le lleva a una plenitud gratificante.
»La felicidad humana es mucho más que un mero placer sensitivo. Entender la sexualidad sin amor, sólo como un “instinto básico” es animalizar al hombre.
»El libertinaje sexual con el que muchos han querido superar lo que ellos llaman tabúes y represiones arcaicas, sólo ha conseguido animalizar la sexualidad humana, separándola del amor y por lo tanto, privándola de la felicidad.

»Afirman los sexólogos que la sexualidad sin amor llena el alma de vacío, y a veces necesita el placer de la agresividad (violaciones), unida a las más diversas formas de impotencia y frigidez sexuales.
Por eso, hoy, muchos sexólogos modernos opinan que hay que volver al restablecimiento de los llamados “tabúes sexuales”».


El hombre debe hacer de la sexualidad un lenguaje de amor. La sexualidad sin amor es propia de los animales.

Hoy hay quienes se ríen de las cautelas de la moral sexual y presumen de ser muy «modernos» defendiendo más libertad sexual.
Las consecuencias ya están asustando a las personas conscientes.
El libertinaje sexual tiene consecuencias lamentables, como son las violaciones y las madres adolescentes.
En 1983 en Nueva York, uno de cada tres nacimientos fue extramatrimonial.
En Estados Unidos quedan embarazadas al año más de un millón de «quinceañeras». 18
John Hamilton considerado como uno de los sociólogos más acreditados de Estados Unidos, en un estudio sobre los problemas sexuales de la juventud, dice que en 1976 quedaron embarazadas 750.000 muchachas menores de 17 años. La mayoría no sabía quién era el padre de la criatura. Muy pocas se casan después. Los matrimonios entre adolescentes casi siempre fracasan.

Éste es el resultado de la liberación sexual y el olvido de las normas morales de la Iglesia. El sexo es una cosa muy seria. No es para jugar. Tanto embarazo irresponsable es para pensar. Traer hijos al mundo no puede ser el resultado de un juego. Tomar «precauciones» no basta. La prueba está en tanto embarazo no deseado. La única solución es la moral de la Iglesia.

«La persona tiene derecho a recibir una información y una educación que respeten las dimensiones morales y espirituales de la vida humana».

Hoy está de moda la filosofía del placer sin riesgo: sin riesgo de SIDA, sin riesgo de embarazo. Esto, además de rebajar el sexo, que no es sólo para el placer, es causa de muchísimos fracasos: como enfermos de SIDA que usaron preservativos, y embarazos no deseados, a pesar de usar anticonceptivos.
Las autoridades de Puerto Rico están alarmadas y buscan solución al número de madres adolescentes. Según las estadísticas suministradas por el Departamento de Salud, en 1986 hubo mil madres de doce a quince años, en un población de tres millones de habitantes.

En España quedan embarazadas 20.000 adolescentes al año.

En España es cada vez mayor el número de adolescentes embarazadas. Así se afirmó en el XIX Congreso Nacional de la Asociación Española de Ginecología. En los últimos diez años, en España, ha aumentado en el 500% el número de adolescentes solteras embarazadas.

Últimamente crece en España el número de adolescentes afectados por enfermedades venéreas de transmisión sexual. 24 Hoy en España se han duplicado las enfermedades de transmisión sexual. 25 Últimamente empieza a preocupar un cáncer de transmisión sexual llamado HPV por sus siglas en inglés.

Esta degradación sexual de la juventud española es debida a la campaña llevada a cabo por el gobierno socialista fomentando el libertinaje sexual para pervertir a la juventud y apartarla de la Iglesia.
«La forma de tratar el problema sexual en los medios de comunicación estatal y en ciertos escritos publicados por la Administración Socialista indica que no se intenta sólo informar sobre sexualidad, sino incitar a la práctica de relaciones eróticas».

«En folletos sobre información sexual publicados por ciertas Autonomías, e incluso por el Ministerio socialista de Sanidad, se orienta a los niños y jóvenes al ejercicio de una sexualidad que tiene por fin obtener un goce sensible. Y esto se presenta como una liberación frente a generaciones anteriores reprimidas por normas morales. De estos folletos son estas frases: “no hay nada que sea anormal, si os gusta”, ”tienes derecho a disfrutar de tu cuerpo”, “aceptar que te atraen las personas de tu mismo sexo no es delito, es un derecho de cada uno”. Cuesta trabajo pensar que esto lo hagan personas que son responsables del gobierno de un pueblo». 28
El célebre psico-pedagogo Dr. Bernabé Tierno, comentando la publicación del Ministerio de Asuntos Sociales socialista sobre información sexual, dice lo siguiente:
«Tras una detenida lectura del texto, la primera impresión es que lo que aparentemente se presenta como información, más bien parece una clara incitación. Por eso mi crítica va dirigida fundamentalmente a la superficialidad con que se explican una serie de técnicas y métodos que impiden las consecuencias no deseadas de unas relaciones sexuales a las que , de manera demasiado “alegre”, se alienta a los jóvenes más o menos directamente. La facilidad, tranquilidad y desparpajo con que se pretende ayudar a los adolescentes al exponer las distintas advertencias, métodos y técnicas, constituye un arma de doble filo: el conocimiento y uso de las mismas se convertirá en un incentivo más para que las relaciones sexuales sigan incrementándose y, con ello, el número de madres adolescentes. Mi larga experiencia educativa me dice que de poco o nada sirven las técnicas extrínsecas si falta la motivación interna del individuo. (...). Mientras el placer sea el valor predominante en la sociedad y el valor subyacente en toda esta campaña informativa cuyo mensaje es “disfrutar del sexo” evitando sus peligros, creo que no podemos quejarnos de que aumenten las consecuencias negativas al incrementarse la actividad sexual de los adolescentes. (...). Los impulsos sexuales no se gobiernan con técnicas sino con la decisión de la voluntad. Así pues, toda esta avalancha informativa no va a servir de nada si no va acompañada de una formación interior, de unos valores morales, de un entrenamiento de la voluntad para que el individuo sepa dar a su sexualidad el horizonte moral que le corresponde. (...). Aquí, más que en ninguna otra área de la personalidad, es imprescindible que no separemos el aspecto informativo de la dimensión educativa. Sin este complemento educativo de la sexualidad, como valor humano que debe ponerse al servicio de valores más altos, carece de significado toda información que pretendamos dar al adolescente. Dejo en el aire una pregunta a los organizadores de esta campaña: ¿dónde está la dimensión educativa de la misma? Yo no la he encontrado por ningún sitio».

Uno de los psiquiatras contemporáneos más célebres, Víctor Frankl, ha dicho: «Con el sexo, como con la moneda, después de la inflación viene la devaluación». «Después de la sexolatría viene el hastío y las desviaciones sexuales.
»Con el sexo no se juega.
»Este juego puede resultar catastrófico, porque el sexo puede llegar a ser incontrolable.
»Puede convertirse en un gran tirano acosando al individuo y emponzoñando todas sus relaciones humanas».

El erotismo desenfrenado es signo de civilización decadente.

«Las relaciones prematrimoniales son perturbadoras y no aconsejables. (...). Cuando se dan cuenta de que el amor erótico da poco de sí, este descubrimiento provocará en ambos, primero desilusión y apatía, después aburrimiento y , tal vez, al final, ruptura. Dirán -como es frecuente hoy día- que el amor se terminó y que hay que buscar nuevos horizontes. Lo grave es que no se percatan de que el amor no existió nunca. Fue suplantado por el mero erotismo. (...). Tendrán momentos de euforia, que pasan como una llamarada que quema pero no construye, sólo deja algunas cenizas tras de sí. (...). El amor no es como el hambre, que basta comer para saciarla. (...). La relación sexual, en cambio, no satisface la necesidad de crear una relación amorosa auténtica. Es insuficiente».

«Si queremos que la juventud ordene su conducta sexual, es necesario crear un ambiente socio-cultural que haga esto posible. Una sociedad de índole permisiva que erotiza el ambiente hasta provocar una especie de fijación casi obsesiva sobre lo sexual, no puede luego sostener, sin incurrir en una contradicción manifiesta, una norma de castidad prematrimonial».

«Se van difundiendo cada vez más entre los adolescentes y jóvenes ciertas manifestaciones de tipo sexual que, de suyo, disponen a la relación completa. Estas manifestaciones genitales son un desorden moral porque se dan fuera de un contexto matrimonial».

En una sociedad en la que la juventud no es casta, y el matrimonio no guarda la fidelidad, se ha matado el amor del hogar que es la suprema de las felicidades naturales que Dios ha puesto en esta vida.
El hombre es algo más que un animal. A los animales les basta el instinto sexual, pero el hombre necesita además amor.
Para saciar el instinto, basta cualquiera. Por eso el perro va indistintamente con todas las perras del barrio.
Pero el amor exige exclusividad. De ahí el tormento de los celos que no pueden permitir la intromisión de un tercero. «No hay amor sin celos» dice Proust.
Y Lourdes Ortiz: «El que diga que ama y no es celoso, miente. (...) El amor y los celos son dos caras de la misma moneda. No hay amor sin celos. (...) El enamorado es celoso por naturaleza. Lo que es imperdonable y enfermizo es convertir los celos en tortura para el que se dice amar. El celoso pasa entonces a ser verdugo. Y el amado, una víctima».

El doctor en Psicología, Alfonso María Ruiz-Mateos, C.SS.R., en una conferencia que pronunció en Cádiz el 20 de diciembre de 1979, dijo: «Los celos no siempre son patológicos. Son sencillamente prueba de amor».
Donde hay amor hay celos. La ausencia de celos se debe a una total confianza en la otra persona, o a una total indiferencia por no amar a la otra persona.
Aunque los celos excesivos son contraproducentes, pues pueden provocar aquello que temen; porque el amor se gana, no se impone a la fuerza. Y la fidelidad es una exigencia del que ama, no del amado. Sin embargo, los celos demuestran que el que ama necesita poseer al amado en exclusividad.
Esta misma exclusividad del amor, hace que la persona amada sea insustituible. A una madre no se la consuela sustituyendo su hijo muerto por otro «doble» perfecto .
Incluso el «chulo» que explota a una prostituta y no le importa que ella se acueste con todos por dinero, no tolera que lo haga con otro por amor.

El enamorado quiere el amor de la otra persona en exclusiva, y para siempre. Quien cambia fácilmente de amor, lo que tiene son caprichos sentimentales y sexuales, pero no amor.
Como quien se encapricha con un juguete y luego lo deja por otro.
El amor es otra cosa. El auténtico amor quiere ser eterno: «te querré siempre», «te querré hasta la muerte».

«Muchas esposas piensan, estúpidamente, que si consiguen de vez en cuando provocar los celos de su marido serán más capaces de conservar su amor. Pero los celos producen sospechas y rompen la confianza. (...) El amor es confiado».

«No hay que confundir los celos obsesivos con una fundada sospecha. En el primer caso conviene ir al médico. En el segundo aclarar lo que da fundamento a los celos.
»En el extremo opuesto a los celos está una bobalicona permisividad en coqueteos con tercera persona. Esto puede terminar muy mal.
»Si uno de los dos se deja invadir por la ilusión de estar con una tercera persona, de verla, de hablar con ella, apeteciendo continuamente su presencia, est es una grieta que puede romper un matrimonio».


Para examinar tu amor en orden a tu futuro matrimonio puede ayudarte el siguiente cuestionario:

1) ¿Crees que nunca y por nadie podrás sentir un amor más grande que el que ahora sientes?

2) ¿Crees que la firmeza del amor que ahora sientes no disminuirá con el tiempo según vayas conociendo más a la persona amada, sino que, por el contrario, aumentará cada vez más según le vayas conociendo mejor?

3) ¿Te ilusiona hacer feliz a la persona que amas, o vas al matrimonio buscando sólo tu propia felicidad?

4) ¿Crees que aunque esa persona sufra un accidente o enfermedad que la dejara afeada o lisiada, la seguirías amando como ahora?

5) ¿Te sientes con fuerza para renunciar a tus gustos para hacerla feliz?

6) Aunque la belleza no es necesaria para el amor, ¿encuentras en la persona que amas algún «encanto» que te llena de ilusión?

7) Aunque la sexualidad no sea el factor más importante en el matrimonio, ¿sientes atractivo por las manifestaciones de amor de esta persona concreta (aunque comprendas que antes del matrimonio tienes que dominarte), o lo que sientes por esta persona es verdadera repugnancia?

8) ¿Tenéis centros de interés común, o vuestros gustos son diametralmente opuestos y os aburrís mutuamente con las cosas que interesan al otro?

9) ¿Sospechas que después de casados necesitaréis de la presencia de otros amigos para no aburriros, o esperas que no necesitaréis a nadie para encontraros plenamente a gusto?

10) ¿Tienes la paciencia suficiente para sobrellevar los posibles defectos de tu futuro cónyuge?

11) ¿Puedes prever que el matrimonio con esta persona te va a proporcionar obstáculos a tu labor profesional, o de afición, que tanto te entusiasma?

12) ¿Puedes confiar que el matrimonio con esta persona no va a ser obstáculo para que vivas en gracia de Dios, que es la suprema de las aspiraciones que debes tener?

La rotundidad de tus respuestas a estas doce preguntas te puede orientar cómo será tu amor en el matrimonio con esa persona.

Examina ahora las preguntas siguientes que te orientarán sobre las probabilidades del éxito en tu matrimonio con esa persona.
¿Crees que si el matrimonio pasa por una tribulación (pobreza, enfermedad, etc.) esta persona te ayudará a llevarla con resignación cristiana?
¿Encuentras en esa persona virtudes y cualidades que te producen admiración y te animan a ser mejor?
¿Tiene enfermedades o vicios que te van a convertir en perpetua enfermera/o?
¿Bebe mucho?
¿Domina su genio?
¿Tiene espíritu de trabajo?
¿Te gusta su educación?
¿Es de tu nivel religioso?
¿Armonizáis en ideas, costumbres y gustos?
¿Tiene modales o expresiones que atacan tus nervios?
¿Simpatizas con su familia?
¿Simpatizan ellos contigo?
Cuando tienes una dificultad, ¿te apetece comunicársela o prefieres ocultársela?
¿Toleras sus faltas?
¿Las reconoce y muestra voluntad de corregirlas?
¿Acepta sus equivocaciones, o se empeña en salir siempre con la suya?
¿Está siempre al acecho de cualquier descuido tuyo para echártelo en cara?
¿Comprende los males del prójimo, o siempre saca a relucir los suyos propios?

Un muchacho escribió lo siguiente:
«Muchacha, óyeme.
No te conozco. Pero te conocen otros como yo.
Queremos que conozcas nuestra opinión.
Las chicas tenéis un enorme poder de arrastre.
Y esta influencia es independiente de vuestra voluntad.
Y puede ser para bien o para mal.
es un problema muy serio.
Muchas cosas que para vosotras no tienen importancia, nos hacen impacto.
Vuestra psicología es muy distinta de la nuestra.
Si tú quieres, yo te miraré con ojos limpios.
Dios te ha hecho lo más bello de la humanidad.
Tu belleza irradia atractivo.
Me gustas elegante, pero modesta.
Me gustas simpática, pero recatada.
Me gustas moderna, pero femenina.
Me gustas pura, y que se note.
Me gusta estar contigo, pero para ser mejor.
Tú puedes ayudarme.
¡Ayúdame!

Leí en una revista, de una encuesta juvenil:
«Los chicos nos gustan así:
Educado, y no grosero.
Simpático, pero no atrevido.
Caballero, y no golfo.
Elegante, pero no extravagante.
Varonil, y no feminoide.
Trabajador, y no gandul.
Pero, sobre todo, muy cristiano.

Las chicas nos gustan así:
Elegante, pero decente.
Presumidilla, pero no provocativa.
Moderna, pero no libre.
Dulce, pero no acaramelada.
Femenina y delicada, no facilona.
¡Por favor, no me desilusiones!
Te necesito para ser mejor»

En una encuesta realizada entre un centenar de chicas, las cualidades de «ellos» más repetidas por las chicas eran: Educado, atento, caballero, delicado, con personalidad,

¿Qué nombre lo pondremos?



NIÑOS

Andrés: El hombre fuerte, viril y valiente.

Aníbal: El que tiene la gracia de dios.

Antonio: El floreciente.

Ariel: León de dios.

Armando: Guerrero.


NIÑAS

Abril: Que recibe el sol en primavera. en inglés: april. segundo mes del calendario romano.

Amadís: El gran amor.

Anaís: Variante de ana.

Angela: La que envió dios.

Angélica: Variante de ángela.

El Cruce

Personajes:

Carlos
Rosa
Luis
Rubén



Por favor lea: Condiciones de Uso Escena I

(A la izquierda del escenario hay una vereda flanqueada por varios arbustos. A la derecha, justo a la salida del escenario, la orilla del río. A corta distancia de la orilla un árbol frondoso. Al fondo se observa el reflejo esporádico de relámpagos y se escucha el sonido atenuado de los truenos. Entra el grupo de niños por la izquierda.)


Carlos
-¡Vengan! Vamos a pasar por allí. (Señalando) Esa es la parte más llana del río.


Rosa
-Hay que avanzar, pues ha estado lloviendo mucho y cuando llueve los ríos pueden tornarse peligrosos.


Luis
-(Se detiene) ¡Esperen un poco! Yo creo que el río está creciendo…


Carlos
-¡Bah!, ¡no seas bobo! No ves que cruzaremos por la parte más llana.


Luis
-Es que…


Carlos
-(interrumpiéndolo) ¡Ya!, no tengas miedo, ¡tan grande y tan cobarde!


Rubén
-¡Déjalo hablar!


Rosa
-Sí, déjalo que hable.


Luis
-Escuchen el ruido de la corriente, eso significa que el agua está bajando mucho más fuerte. Y miren, (señala) miren el color fangoso que tiene y los matojos que arrastra.


Carlos
-(Restándole importancia.) Eso siempre sucede cuando llueve.


Luis
-Sí, pero no de esa manera.


Rosa
-Es cierto, el agua se ha llenado de matas.


Rubén
-y está completamente turbia.


Carlos
-(En reproche, a Rosa y a Rubén.) Ustedes se han dejado meter miedo (señalando a Luis) de éste.


Rubén
-No es miedo, es que creo que Luis tiene razón. No tenemos necesidad de arriesgarnos.


Rosa
-Además, tenemos instrucciones de nuestros padres de que cuando el río esté crecido, esperemos.


Carlos
-(Con coraje.) ¡Quédense ustedes! (Camina hacia el río.)


Luis
-(Tratando de que desista corre brevemente tras él; una vez lo alcanza lo sujeta levemente por la mano y le ruega.) ¡Por favor, Carlos!


Carlos
-(Apartándole con fuerza la mano. ) ¡Déjame quieto, cobarde! (Prosigue su camino hacia el río.)


Rubén
-¡Carlos!


Rosa
-¡Regresa, Carlos!


Luis
-¡Regresa, por favor!


Carlos
-(Se voltea hacia el grupo.) ¡Miedosos!, ¡son un chorro de miedosos! (Camina unos cuantos pasos y sale. Se oye la corriente del río golpear con más fuerza.)



Telón



Escena II

(Al fondo del escenario: la orilla del río y el árbol. De frente hacia el público: el río, del cual sobresalen algunos peñascos. Carlos ha comenzado a cruzarlo. Sus amigos lo observan, temerosos, desde la orilla. Camina tres pasos, vacila; quisiera retractarse; pero, habiendo empeñado su palabra, prosigue temerario. Da dos pasos adicionales, se resbala y cae. Logra asirse de una de las rocas que sobresalen del río, sin embargo, la corriente que ha aumentado amenaza con arrastrarlo.)


Carlos
-¡Ay!, ¡auxilio!


Rosa
-¡Dios mío!


Rubén
-¡Carlos!


Luis
-¡Tenemos que hacer algo!


Rubén
-Sí, pero…


Rosa
-Hagamos una cadena con nuestros brazos.


Carlos
-¡Ayúdenme, por favor!


Luis
-¡Ya vamos!, sujétate bien, pronto te sacaremos. (Los tres hacen una cadena con sus brazos pero, es muy corta y aunque tratan no pueden alcanzarlo.)


Rubén
-Está muy lejos y nuestros brazos no llegan…


Carlos
-¡Auxilio!, ¡auxilio!, ¡por favor, sáquenme!, ¡me estoy resbalando!


Luis
-(A Rubén.) ¡Pronto, quítate la camisa!, (Comienza a quitarse la suya.) ¡avanza!, ¡vamos!, ¡rápido, avanza!


Rubén
-(Obedeciendo) Pero, no debemos tirarnos al río, la corriente está demasiado fuerte, nos arrastraría a nosotros también.


Luis
-No, no haremos eso. Las camisas son para anudarlas; luego con mi cinturón amarro uno de sus extremos a la muñeca de mi mano, volvemos a hacer la cadena con nuestros brazos, Rosa se sujeta fuertemente del árbol y yo le lanzo el cordel que hemos improvisado.


Rubén
-¡Estupendo!, ¡manos a la obra! (Rosa y Rubén anudan dos de las mangas, mientras Luis se amarra con el cinturón una de las que queda suelta. Hecho lo anterior hacen la cadena según lo acordado.) ¿Listos?


Rosa y Rubén
-(A coro.) ¡Sí!


Carlos
-¡Auxilio!, ¡ay!, ¡ay!, (llorando) ¡por favor..!


Luis
-(Lanzando la cuerda improvisada.) ¡Toma, agárrate fuerte!, ¡enróllala en tu mano. Nosotros te halaremos.


Carlos
-(No hace intento de agarrarla.) ¡Tengo miedo!, ¡ay!, ¡ay mamita!, ¡voy a morir!, ¡voy a morir!


Luis
-¡Escucha, Carlos! Todos tenemos miedo, pero debes de hacer un esfuerzo y agarrarte de las camisas. Nosotros te sacaremos. ¡Te lo prometo! (Lanza la cuerda nuevamente. Carlos se agarra de ésta.)


Carlos
-¡Ya!, ¡ya!, ¡ya la tengo! (asustado) ¡Por favor, sáquenme!, ¡no me suelten!, ¡no me vayan a soltar! (Rosa, Rubén y Luis halan con fuerza hasta sacarlo.)


Rubén
-(Con alegría.) ¡Lo logramos!, ¡lo logramos!


Luis
-¡Gracias a Dios, que lo logramos!


Rosa
-¡Ay!, ¡ay, gracias!, ¡gracias Diosito mío!


Carlos
-(Al grupo.) ¡Gracias, amigos!, (se abrazan.)¡Gracias por salvarme la vida…




Fin


Andrés Díaz Marrero

Anaya



Existen diversas opiniones acerca del origen y procedencia de este noble y antiguo linaje. Rizo, en su "Historia de Cuenca", y otros autores, dicen que procede de Alemania, y que lo trajo a nuestra Nación uno de los caballeros de aquel país, que vinieron a las primeras empresas de la Reconquista. Felipe de Gándara dice que los Anaya proceden de Galicia, y que su primitivo solar estuvo en tierra de Monterroso, del p. j. de Chantada, prov. de Lugo. En la obra "Blasones y Linajes de Galicia" se puede leer que los de este apellido tuvieron casa solar en el lugar y coto de Anaya, en tierra de Deza, según el "Nobiliario de Galicia", con buen número de dignidades, canónigos y obispos. De allí se extendieron a otros puntos de Galicia (San Julián de Moraime, San Martín de Ozón, Mugía, etc), de España (Madrid, Salamanca, Cuenca, Murcia, Málaga, Jaén, etc.), hallándose también en el Nuevo Reino de Granada.

Francisco Jaime de Anaya y Laguna, natural de El Burgo (Málaga), ingresó en la Orden de Calatrava en 1648, y D. Gaspar de Anaya y D. Francisco de Anaya lo hicieron en la de San Juan de Jerusalén en los año 1537 y 1570 respectivamente. D. Pedro de Anaya fue general de una armada del rey D. Manuel de Portugal, en la India. D. Diego de Anaya fue Comendador Mayor de Alcántara, en 1454. Otro D. Diego de Anaya aparece igualmente como comendador de dicha Orden militar, en 1494.

En el lugar de Robres, del partido judicial de Sariñena provincia de Huesca, hubo también una antigua familia Anaya, y otra, documentada hacia el año 1543, en Enbún, del Valle de Hecho, en la provincia de Huesca, con ramas en Jaca.

A mediados del siglo XVIII, nació en Zaragoza D. Mariano de Anaya. Cursó los estudios de jurisprudencia en la Universidad de esta misma ciudad, continuándolos posteriormente en Madrid, ciudad en la que vivía en el año 1789.

Procede Anaya del topónimo Anaya, nombre de varias localidades españolas, como Anaya de Alba y Anaya de Huebra (Salamanca), Anaya (Segovia), Anaya (Vélez-Málaga), etc. Según el arabista Asín Palacios, estos topónimos proceden del árabe an-nahya, "agua estancada"".

Armas.- Los García Carraffa apuntan que los Anaya de Galicia, de Cuenca, de Murcia y los de Robres, en Aragón, además de otras ramas, usaron: En campo de azur, cinco bandas de oro.

De Parto


Se le hinchan los pies.
El cuarto mes
le pesa en el vientre
a esa muchacha en flor
por la que anduvo el amor
regalando simiente.

Si la viese usted
mirándose
feliz al espejo...
Palpándose el perfil
y trenzando mil
nombres en dos sexos.

A su manera,
floreció por primavera,
para dar gracias al sol
y perfumar la vereda.

A su piel de satén
le sienta bien
salir de paseo.
Salpicar niñez
en la dejadez
de su balanceo.

Si la viese usted
frente al café
jugando rayuela
al atardecer,
es que, a las cinco, su ayer
vuelve de la escuela.

Y a su manera
volvió al caballo y al carro,
al muñeco de cartón
y los pucheros de barro.

Si la viese usted
cantándose
canciones de cuna,
como un cascabel
que acunase un clavel
en un rayo de luna.

Corre Lagarto...
Pon otra cama en el cuarto.
A empapelarlo de azul
y en agosto de parto.

De parto...

Joan Manuel Serrat

Madre, llévame a la cama


Madre, llévame a la cama.

Madre, llévame a la cama,

que no me tengo de pie.

Ven, hijo, Dios te bendiga

y no te dejes caer.

No te vayas de mi lado,

cántame el cantar aquél,

me lo cantaba mi madre;

de mocita lo olvidé,

cuando te apreté a mis pechos

contigo lo recordé.

¿Qué dice el cantar, mi madre,

qué dice el cantar aquél?

No dice, hijo mío, reza

reza palabras de miel;

reza palabras de ensueño

que nada dicen sin él.

¿Estás aquí, madre mía?

Porque no te logro ver...

Estoy aquí, con tu sueño;

Duerme, hijo mío, con fe.

Miguel de Unamuno

lunes, 10 de diciembre de 2007

Adicción a la masturbación





El vicio solitario (masturbación) consiste en abusar del propio cuerpo excitando los órganos genitales para procurarse voluntariamente el placer hasta el orgasmo. A veces, se comienza por mera curiosidad; pero si no se corrige esta inclinación se convierte en un vicio obsesivo que esclaviza a la persona y le desinteresa por todo lo demás: como le pasa al drogadicto.

Dice André Léonard, Profesor de la Universidad de Lovaina: «Por su misma naturaleza, la masturbación contradice el sentido cristiano de la sexualidad, vivida como alianza de amor. (...) El ejercicio de la facultad sexual queda privado de toda referencia afectiva con una pareja, en la medida en que el sujeto se repliega sobre sí mismo, en el disfrute de sí mismo. (...) La masturbación, privada del amor, deja a menudo insatisfecho a quien se entrega a ella. Conduce al vacío y al disgusto». Debes tener el coraje de pensar, y también decir, que la masturbación es un mal. Escucharás con frecuencia argumentos que intentan defender que se trata de un comportamiento inofensivo, tan anodino como el beber, comer o transpirar. Es preciso desmontar esas razones. (...) «No es ciertamente el pecado más grave que puedas cometer. Pero eso no impide que te hagas su esclavo, que te habitues a una sexualidad egoísta, y que asfixie en ti la vida espiritual».

La masturbación puede llegar a ser algo obsesivo en la persona. Hace del placer sexual algo egoísta, cuando Dios lo ha hecho para ser compartido dentro del matrimonio. Conozco casos de matrimonios fracasados porque uno de los dos, esclavizado por la masturbación, se negaba a las naturales expresiones de amor dentro del matrimonio. Quien se deja esclavizar del vicio de la masturbación puede arruinar la armonía sexual de su matrimonio. Una mujer joven se quejaba en la consulta de un médico de que su marido tenía con ella muy pocas relaciones sexuales. Él reconoció, delante de ella, que prefería masturbarse.

Quien tiene la desgracia de verse esclavizado de esta mala costumbre debe poner el mayor esfuerzo en corregirse cuanto antes. Este vicio encadena fuertemente, cada vez es más difícil desligarse de él, y cuando tiene esclavizada a una persona, la envilece, la embrutece, anula su voluntad, destroza su carácter, perturba el desarrollo de su personalidad, debilita la fe, produce desequilibrio nervioso, hace egoístas e incapacita para amar a otra persona.

«No se puede abusar del organismo. La naturaleza pasa después la factura. El cuerpo humano tiene sus límites. No se pueden gastar las energías destinadas al desarrollo integral de la persona humana». Incluso para Freud «el masturbador incurre en riesgo de bloquear el desarrollo y maduración de su psicoafectividad». «La práctica habitual de la masturbación conduce a graves desequilibrios nerviosos».

Todos los médicos están de acuerdo que cuando la masturbación es frecuente, conduce a la neurastenia. Y cuando la masturbación es un vicio esclaviza como todos los vicios.

«La masturbación es, con frecuencia, expresión de egocentrismo, (...) indicio de un desarollo retardado o detenido de la personalidad».

«Cuando la masturbación se convierte en hábito, debe ser calificada como falta de madurez. (...) Cuando la masturbación presenta síntomas de psicosis y neurosis, debe buscarse la ayuda de un profesional que la someta a un tratamiento adecuado.(...) Las fuentes que dan pábulo a la fantasía -lecturas, televisión, cine- han de considerarse como la base de muchas acciones que no deberían haber tenido lugar, si no hubiesen sido estimuladas».

Hay maníacos sexuales «que buscan el placer una y otra vez por sí mismo, y caen, como los drogadictos, en el círculo de una insaciable repetición, con el fin de superar en cada nuevo intento, las incesantes frustraciones.

«La masturbación hecha costumbre da por lo general seres psíquicamente replegados sobre sí mismos, especialmente incapaces de elevarse a un auténtico amor sexual».

El vicio de la masturbación es causa de muchos fracasos en los estudios y en el deporte. Esto lo saben muy bien los estudiantes y los deportistas.

«Cuando un ser humano se habitúa a satisfacer un instinto en una forma determinada, puede llegar a perder, a través de un mecanismo psicológico, el deseo o la atracción por todas las demás formas. El hábito de saciar el hambre sexual de una forma anormal y viciosa, puede llegar a provocar la repelencia por el acto natural, con lo cual el masturbador entra de lleno en el campo de la incapacidad sexual psicológica».

El vicio de la masturbación lleva a la eyaculación precoz en el matrimonio, que impide acomodarse al ritmo de la mujer que es más lenta, y es causa de graves problemas en la armonía sexual matrimonial. Los médicos americanos que habían tratado a muchachas que se masturbaban, descubrieron que después de casarse resultaban esposas frígidas.

«No es inteligente considerar la masturbación como algo natural, pues causa una serie de trastornos en el adolescente. No sólo en el campo religioso, sino en el afectivo, psicológico, intelectual, etc., donde se hacen sentir sus malos efectos. (...). El que en plena adolescencia el joven sienta fuertemente el impulso sexual, tiene un profundo valor educativo. (...). Más tarde en su vida conyugal, muchas veces tendrá que dominar sus inclinaciones».

Estas partes del cuerpo deben respetarse con delicadeza, y sólo tocarlas por necesidad, limpieza, higiene, etc. Pero nunca tocar estos órganos sólo por gusto. Con eso no se juega.

Éste es un pecado degradante, repugnante, inconcebible en una persona delicada. Sin embargo, si después te da vergüenza confesarlo, entonces la desgracia es doble e irreparable.

Si tuviste la desgracia de la caída, no permitas la de la vergüenza de confesarlo. Acude a un sacerdote y ábrele tu conciencia para que te perdone y te ayude a salir de tan triste estado. Ten confianza. Tienes remedio. Muchos empezaron esta mala costumbre sin conocer su importancia. Bien porque lo descubrieron de un modo casual, bien porque fueron enseñados por otra persona que intencionadamente quitó importancia al asunto. Pero la masturbación es un vicio que puede esclavizar fuertemente y transformar el carácter de la persona, y hasta su ideología religiosa.

La masturbación puede llevar a perder la fe. Muchas incredulidades han empezado en la masturbación». El joven siente inclinación a masturbarse, oye que la Iglesia lo prohíbe, y siente la tentación de dejar la Iglesia que le prohíbe lo que le gusta hacer, y quizás le cuesta trabajo evitar. «Pero, por otro lado, no podemos olvidar que la masturbación no contribuye a la superación del problema sexual o de la tensión de un momento dado. Conduce, por sí misma, a la larga, a una erotización mayor y a una obsesión creciente, de modo que a la larga el problema no se soluciona. El sexo, no lo olvidemos, (Chauchard no se cansa de repetirlo) está sobre todo en la cabeza. Tiene una capacidad obsesionante tal, que la solución del problema sólo se logra cuando el hombre consigue entregar su pensamiento a tareas que le ilusionen. La solución al problema del sexo, y a una obsesión excesiva, sólo se encuentra de modo indirecto, cuando el hombre consigue centrar su pensamiento en algo que le ilusiona. He sido testigo de cómo muchachos que se han entregado con ilusión a una ocupación deportiva, incluso en presencia de chicas, o a otro tipo de ocupación, no tenían problema alguno sexual; mientras éste surgía siempre que se dejaban llevar por el ocio».

Es fácil que quienes han contraído el hábito de la masturbación experimenten un fuerte sentimiento de culpabilidad capaz de destruir todo estímulo de vida y de producir un permanente complejo de inferioridad.
El único tratamiento pastoralmente eficaz es el de procurar abrir horizontes hacia expresiones plenas de la afectividad y hacia tareas culturales, profesionales, sociales y religiosas, que den sentido a sus vidas.
La gravedad de cada acto masturbatorio no siempre es fácil determinarla pues depende de muchas circunstancias y pueden darse atenuantes de la responsabilidad. Sin embargo se debe poner un serio empeño en evitarlo por el peligro de caer en la esclavitud del hábito.

«Los trastornos afectivos y algunas situaciones neuróticas provocan frecuentemente manifestaciones de autoerotismo, que alcanza, a veces, un carácter convulsivo claramente psicopático...Está comprobado que la masturbación ejerce siempre una mala influencia, sobre todo en la psicología juvenil. Debilita la fuerza de voluntad, la confianza en sí mismo, y perturba el desarrollo de la personalidad. Crea melancólicos e introvertidos y, en el fondo, egoístas. La masturbación es una satisfacción sexual egoísta, que marca a la persona y la incapacita para el verdadero amor».

La masturbación es, muchas veces, un recurso barato y triste; una compensación, un consuelillo de segunda clase por algún otro éxito de cualquier otro tipo que no hemos sido capaces de conseguir. Con todo, no todos los actos masturbatorios son de la misma gravedad. Cuando un joven tiene interés en corregirse y pone los medios que tiene a su alcance aunque tenga caídas, éstas pueden tener atenuantes a su culpabilidad. Siempre se puede acudir a Dios pidiéndole ayuda, pues Él nunca abandona a los que acuden a Él, pidiéndole ayuda para algo bueno y conveniente. Y como dice San Pablo: Todo lo puedo en Aquel que me conforta.

En la adolescencia, la masturbación puede aparecer como algo pasajero. Como eso de los granos. Pero si es repetitivo, puede degenerar en hábito; y esto es grave. Lo lógico es que deje un sentimiento de culpa. Sin duda es mejor dominarse que dejarse vencer. Dominarse es señal de adultez. La victoria es señal de madurez. La caída es señal de debilidad; por eso deja sentimiento de culpa.

«En la edad madura, la masturbación puede ser síntoma de algo más serio, sobre todo si es persistente. Puede indicar un estado de adolescencia mental, o alguna otra deficiencia psíquica. Se encuentra, desde luego, en muchos tipos de demencia senil y en el alcoholismo. En general puede aparecer en todos los estados mentales, en los que se dé una descohesión de la personalidad que tenga por consecuencia una pérdida de control de los instintos más primitivos». Dice el célebre moralista Häring: «No se puede decir que la pasión destruye la imputabilidad moral de los pecados contra el sexto mandamiento, pues si así fuera sólo un pecado diabólico sería mortal».

A veces las caídas en la masturbación no son por una intención lujuriosa. Son consecuencia de una depresión, una angustia, una ansiedad que no permite conciliar el sueño, etc. Casos así pueden remediarse con algún sedante inofensivo RECOMENDADO POR UN MÉDICO. En una conferencia que le oí en 1976 al Dr. D. José Mª Poveda Ariño, Jefe del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, titulada Ciencia y Doctrina Moral Sexual, dijo que la masturbación es un fenómeno evitable por cualquier persona normal. Y en los casos en que esta superación parezca difícil es perfectamente asequible con los productos que un médico puede recomendarle.

En enero de 1976 el Vaticano publicó un documento sobre Moral Sexual donde dice: «El uso deliberado de la facultad sexual, fuera de las relaciones conyugales normales, contradice esencialmente la finalidad de esta facultad» (nº5). También dice este documento que «la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado» (nº9). Esto significa que el acto, "en sí mismo", es siempre materia de pecado grave ("objetivamente malo"). Para determinar si el acto de una persona concreta es pecado grave también habrá que considerar si se cumplen las otras condiciones del pecado grave: que tenga uso suficiente de razón como para saber lo que está haciendo y la malicia del acto, y que consienta plenamente al mismo.

En 1983 el Vaticano ha publicado otro documento sobre la educación sexual (Orientaciones educativas sobre el amor humano)donde dice: «La masturbación es un grave desorden moral». Y aunque sólo Dios conoce la responsabilidad moral subjetiva de cada acto, «de ningún modo se puede sostener que en el campo sexual no se cometen pecados mortales».

Pero no has de considerar pecado todos los tocamientos en tus órganos genitales. Pueden ser pecado los tactos encaminados a excitar el placer sexual; pero otros actos que se hacen por necesidad o por higiene, no son pecado alguno. Y en las conmociones orgánicas que sientas involuntariamente, reprime el consentimiento, y en paz. No has pecado contra la pureza. Aprende a distinguir entre el sentir y el consentir. Puede ser que a veces sientas movimientos contra tu voluntad en tus órganos genitales. Acostúmbrate a prescindir de esas sensaciones.

El pecado no está en el sentir, sino en el consentir. En el noveno mandamiento te expongo el modo de luchar contra estas tentaciones molestas. Pero si tuvieras la desgracia de haberte complacido voluntariamente en ese placer sexual, entonces manchaste tu pureza.

El orgasmo, que es la sacudida que experimenta el cuerpo con la satisfacción del placer sexual, es derecho exclusivo de casados. Una persona soltera no puede ni procurárselo voluntariamente ni aceptarlo si lo experimenta involuntariamente. A veces el orgasmo se produce imprevistamente. En ese caso tampoco es lícito saborearlo voluntariamente, aunque no se pueda evitar la sensación placentera. Pero cuando ocurre durmiendo no es pecado alguno.

El placer venéreo completo, el orgasmo, buscado directamente, sólo está permitido dentro del matrimonio, dentro del acto conyugal.

Existen muchos mitos alrededor de la masturbación; lo que es cierto, es que cuando se convierte en algo obsesivo en tu vida, estamos hablando de una adicción y debes tratártela como tal.

Autor: Jorge Hidalgo

A pesar de lo común que puede sonarte, éste suele ser un tema desconocido para muchas personas y nunca está por demás que tengas la información necesaria para entenderlo y superarlo.

Este es el testimonio real de alguien que practicaba constantemente la masturbación: “Siento incapacidad de amar; de enfrentar la vida, de ser amado, y mi debilidad de carácter ha ido creciendo poco a poco. He pensado que todo esto es debido a la conducta adictiva que tengo respecto a la masturbación. Me da mucho coraje ver cómo los medios de comunicación, incluyendo Internet, nos bombardean con este tipo de información. Con relación a mi problema, me gustaría saber ¿cómo tratarlo?, ¿qué hacer? y ¿qué consecuencias psicológicas, físicas y emocionales hay al respecto?”

La masturbación es un vicio

Existen muchos mitos alrededor de la masturbación; lo que es cierto, es que cuando se convierte en algo obsesivo en tu vida, estamos hablando de una adicción y debes tratártela como tal.

Las adicciones no sólo se dan con sustancias, sino también puedes ser adicto a relaciones y actividades diversas, como por ejemplo: al juego, Internet, al sexo y a determinadas personas...

Houston, tenemos un problema...

Como ocurre en el tratamiento de cualquier otro tipo de adicción: lo principal, es que reconozcas y aceptes que tienes un problema, y ese es el primer paso hacia tu recuperación.

Lo sé, es una situación especialmente delicada, pues es un asunto íntimo, aunque déjame decirte que muchas veces no viene del placer sexual; es más, puede ser consecuencia de una depresión, angustia, ansiedad o algo que no te permite conciliar el sueño.

Por lo general, a nadie le gusta admitir que tiene este problema; la mayoría, lo mantiene en secreto, ya que es más difícil vencer la vergüenza y buscar la ayuda necesaria.

Pero que esto no te detenga. Si sufres con la masturbación, mereces ser ayudado para encontrar una solución a tu problema.

“Una necesidad imperiosa..."

Por lo general, quien se inicia en la masturbación, comienzan por mera curiosidad; y puede ser tu caso. Pero cuidado, si no lo corriges, ésta se convierte en un acción cotidiana.

Lo que debes entender, es que no puedes abusar de tu cuerpo. En esta actividad gastas energías que puedes utilizar en otras cosas. A pesar de que sientas “que has satisfecho una necesidad imperiosa”, inmediatamente después te viene la culpabilidad y el vacío que te llevan a experimentar una horrible sensación de soledad.

Pero lo más peligroso viene después, en el momento en que desgraciadamente la práctica de la masturbación te conduce a desequilibrios nerviosos -en una primera instancia- y que a la larga, afectan tu facultad sexual y afectiva con una pareja; pues te repliegas sobre ti mismo experimentando siempre una insatisfacción plena.

Principales recomendaciones

Lo primero que tienes que hacer, es reconocer que has caído en este vicio y tener el coraje de pensar y también decir, que la masturbación es un mal.

Quizá escuches con frecuencia argumentos que intentan defenderla diciendo que se trata de un comportamiento inofensivo, pero no es así. La masturbación, como todo vicio, esclaviza.

¿Cómo superar el sexo solitario?

La clave de todo está en formar tu voluntad. La única fuerza que puede controlar la energía potente de tu sexualidad es tu voluntad firme y decidida, porque es una fuerza personal profunda e interior.

Si quieres dejar el vicio, te serán muy útiles los siguientes consejos; ahora que no está demás poner en práctica la disciplina personal, el trabajo responsable, las motivaciones sólidas naturales y sobrenaturales, que te ayuden al control de las reacciones para vivir dominando la vida y que la vida no te domine.

  1. Desfoga tu vigor en el deporte, el trabajo físico, la actividad creativa y dinámica, para eliminar las tensiones físicas.




  2. Selecciona tus lecturas, busca espectáculos sanos e intenta controlar tus estados de ánimo.




  3. Evita la soledad, el ocio, las lecturas e imágenes pornográficas.




  4. Cuida la manera como miras a las personas del otro sexo.




  5. Busca el contacto con la naturaleza, el trabajo físico y los hobbies educativos.

¿Qué nombre lo pondremos?



NIÑOS

Aldo: El noble experimentado.

Alejandro: El protector de los hombres.

Alex: Abreviatura inglesa de alexander.

Alfonso: Guerrero preparado para el combate.

Alfredo: El que aconseja siempre la paz.


NIÑAS

Amaya: El hijo muy querido

Amparo:
La que cobija y protege

Ana: Tiene la gracia de dios

Andrea:Valiente y bella.

Andrómeda: La más hermosa.

Una vaca en el salón

Había una escuela muy bonita cerca de una granja.

Era el primer día de clases y los niños de kinder estaban sentados, calladitos y muy contentos. "Voy a pasar lista. Digan presente cuando escuche su nombre." dijo la maestra.

Una vaca había entrado al salón por la puerta de atrás y al ver a los niños callados y sentados, también se sentó. Nadie se había dado cuenta de que la vaca estaba en el salón.

Cuando la maestra terminó de pasar lista preguntó:
"¿Hay algún estudiante que no escuchó su nombre? "
"¡Muu! " hizo la vaca.
"¡Una vaca en el salón!" gritaron a coro los estudiantes sorprendidos.
"¡Muuu! ¡Muuu!" mugió la vaca.

" ¡Por favor, hagamos silencio, para que la vaca no se asuste! La pobre está perdida." dijo la maestra.
Los estudiantes hicieron silencio y la vaca se quedó sentada, quietecita. La maestra le pidió al conserje de la escuela que fuera hasta la granja y le dijera al granjero que la viniese a buscar.

"Cantaremos la canción Mi Escuelita, en lo que vienen a buscar a nuestra amiga." dijo la maestra sonriendo. Todos comenzaron a cantar.

"Mi escuelita, mi escuelita,
yo la quiero con amor."

Los estudiantes cantaban con tanto gusto y entusiasmo que la vaca también se puso a cantar.

"¡Muu!, Muu!, Muu!, Muu!
¡Muu!, Muu!, Muu!, Muu!"

Los estudiantes al escucharla, improvisaron un final gracioso para la canción.

"Porque en ella, porque en ella
¡hay una vaca en el salón!"

Fue un primer día de clases muy especial.

© Andrés Díaz Marrero, 2007





A mi nieta Anaís
en su cumpleaños



Mi Escuelita

Mi escuelita, mi escuelita,
yo la quiero con amor,
Porque en ella, por que en ella,
es donde aprendo mi lección.

Por la mañana muy temprano,
lo primero que yo hago
es saludar a mi maestra
y después a mi trabajo

La Mosca


Esa noche, ella lo vio abrir la alacena.

Entonces, voló por encima de la cabeza del hombre; para desde lo alto observar la malévola sonrisa que a él le lucía en el rostro al extraer el matamoscas que allí guardaba.


El hombre corrió tras ella abanicando el aire con golpes que tiraba hacia arriba, hacia abajo, a la derecha, a la izquierda, hacia todos lados.

Pero ella volando en hábil zig zag se le escapaba.

Tras una larga y agitada persecución, la mosca, sentíase tan y tan cansada que apenas podía volar; por lo que fue a pararse sobre la lámpara de la habitación.

El hombre se rió con una gran carcajada; midió bien la distancia; y descargó el golpe...

¡La pobre, apenas pudo escapar!

El azote fue a dar sobre el foco encendido, rompiéndolo.

La habitación quedó a oscuras.

Y como el hombre no tenía otro bombillo de reemplazo, la mosca supo que, esa noche, podría descansar tranquila.

Antes de dormirse la mosca susurró : -Bueno, ¡mañana será otro día...

© Andrés Díaz Marrero

Amich



Singular y poco difundido apellido de origen catalán que hallamos radicado, principalmente, en las provincias de Barcelona y Gerona.

Según don Roberto Faure, coautor del "Diccionario de Apellidos Españoles", los apellidos Amich, Amic o Amigó proceden del de Amigo, el cual es un apellido relativamente frecuente y repartido por toda España, procedente del nombre personal tardo-latino Amicus, derivado de la voz amicus, que significa "amigo, amante, favorito". Tampoco es descartable que pueda proceder, al menos en parte, del sustantivo amigo, existente en castellano y en gallego-portugués, desde apodos o sobrenombres de resonancia afectiva.

Los datos más antiguos del apellido Amich se encuentran en el "Fogatge" o censo de hogares realizado en el antiguo Principado de Cataluña en el año 1497 donde se citan, entre otros, a los siguientes "cabezas de familia" portadores del apellido Amich (mantenemos la forma de escritura original): Steve Amich, vecino de la ciudad de Barcelona;

Mestre Antoni del Amich, vecino de Barcelona, y Johan Amich, alias Oliveres, vecino de Quart, provincia de Gerona Por otra parte, señalar también que varias familias portadoras del apellido Amich o Amic participaron en la reconquista y repoblación del antiguo Reino de Valencia, ya que así se documenta en los censos realizados en dicho reino en los siglos XIV y XV.

Armas: Don Francesc d'A. Ferrer y Vives en su obra "Heràldica Catalana", describe el siguiente escudo de armas para el apellido Amich: Escudo partido: 1º., de azur, dos manos entrelazadas de carnación acompañadas de dos estrellas de oro; 2º., de oro dos palos de gules.

Amamantar


Amor en tus ojos

Miradas y sonrisas

Amor en tus brazos

Manos y caricias

Amor en tus labios

Nanas y besos

Ternura ofrecida

Amor en tus senos

Regalo de vida.

María Jesús Escudero Martín de Ave

Madre algo insegura


Diz que una joven madre algo insegura

(¿quién, siendo madre y joven, no lo estaba?)

a un médico pediatra consultaba

con fe que antes ponían en el cura.



"Nunca tomes en brazos la criatura

cuando llore, porque te hará su esclava;

ni en tu lecho la admitas, ¡más faltaba!,

que a los niños conviene mano dura."



La niña (tal prodigio nunca vieres)

exclamó: "¿Me prohíbe ir con mujeres?

Yo no fumo, ni bebo, ni he probado

las dulces golosinas de la infancia.

Mi vida entera es pura temperancia;

si me quita a mi madre, la he chingado."

Carlos González

lunes, 26 de noviembre de 2007

El sexo como moral



Entrevista con Michel Foucault

E: ¿Sigue pensando que su primer volumen de la Historia de la sexualidad, publicado en 1976, es esencial para comprender cómo somos?

M. Foucault: Bueno, actualmente me interesa más lo relacionado con las técnicas del yo que el sexo... El sexo es bastante aburrido.

E: A los griegos tampoco les interesaba demasiado ¿verdad?

M. Foucault: Desde luego que no. Para ellos esa no era una cuestión importante comparada con lo que decían sobre la alimentación o el régimen. Me resulta sumamente interesante el lento desplazamiento de interés que se produjo desde la alimentación (una preocupación omnipresente en Grecia) hacia la sexualidad. Durante los primeros siglos del cristianismo también la alimentación era un tema de mucha mayor importancia que el sexo. Por ejemplo las reglas monacales revelan que el problema que atraía más atención era el de la alimentación. Luego detectamos un progresivo desplazamiento del interés a lo largo de la Edad Media, de modo que a partir del el siglo XVII el tema prioritario es la sexualidad.

E: El segundo tomo de su Historia de la sexualidad (El uso de los placeres) trata casi exclusivamente el tema del sexo.

M. Foucault: Sí. En ese volumen he tratado de mostrar que en el siglo IV a. C. el código de restricciones y prohibiciones de los griegos es prácticamente el mismo que el de los primeros moralistas y médicos del Imperio Romano. Pero creo que la forma que tenían de integrar estas prohibiciones relativas al yo es totalmente diferente. En mi opinión, la razón es que el objetivo principal de esta ética era estético. En primer lugar, esta especie de ética era únicamente un problema de elección personal. En segundo lugar, estaba reservada a una minoría de la población; no se trataba en absoluto de imponer un modelo de conducta para todo el mundo. Lo que se intentaba era, en realidad, tener una existencia hermosa y dejar en la posteridad un recuerdo honorable de la propia vida. Desde luego, esta especie de ética no era una tentativa de normalización aplicable al resto de la población.

Leyendo a Séneca, a Plutarco y al resto de estos autores, me dio la impresión de que se planteaban un gran número de problemas relacionados con el yo (la ética del yo, las tecnologías del yo) A partir de ahí me surgió la idea de escribir otro libro que tratara distintos aspectos de las antiguas tecnologías paganas del yo. Se compone de diferentes escritos sobre el yo: el papel que tienen la lectura y la escritura en la constitución del yo, la experiencia médica del yo, etc.

Lo que más me sorprende de la ética griega es que se preocupaban más de su propia conducta moral o ética, y de la relación que mantenían consigo mismos y con los otros, que de las cuestiones religiosas. ¿Qué ocurre tras la muerte? ¿Intervienen los dioses, o no? Estos son asuntos de poca importancia para ellos, ya que no estaban relacionadas con su ética. Además, esta ética no iba ligada a un sistema legal. Las leyes que regulaban la conducta sexual no eran muy numerosas ni tenían demasiada fuerza. A los griegos lo que les interesaba era constituir una ética que fuera una estética de la existencia.

Pues bien, me pregunto si no se plantea en la actualidad un problema bastante similar, teniendo en cuenta que la mayoría de nosotros no creemos ya que la ética esté fundada en ninguna religión, ni deseamos que exista un sistema legal que regule nuestra vida privada. Por otra parte, los actuales movimientos de liberación no logran encontrar principios sobre los cuales sustentar una nueva ética. Aunque tienen necesidad de una ética, no encuentran más que pretendidos conocimientos científicos acerca de lo que es el yo, el deseo, el inconsciente... Estos paralelismos son sorprendentes.

E: ¿Cree usted, entonces, que los griegos ofrecen una alternativa atrayente y plausible?

M. Foucault: Por supuesto que no; no busco soluciones fáciles. Un problema no se resuelve acudiendo a las soluciones que se propusieron en otros tiempos y para otras gentes. Mi intención no es hacer una historia de las soluciones, y por eso no puedo aceptar el término "alternativa". Más bien, lo que trato de hacer es hacer es una genealogía de los problemas y de las problematizaciones. Aunque mi actitud no es apática, sino que conduce a un activismo que no excluye el pesimismo.

E: Sin embargo, aunque la vida de los griegos no fuera perfecta, parece ofrecer una alternativa seductora al permanente autoanálisis del cristianismo.

M. Foucault: Bueno, la ética griega estaba relacionada con una sociedad puramente masculina, donde existía la esclavitud; una sociedad en la que las mujeres eran seres sexualmente inferiores y en la que, si estaban casadas, debían cumplir con su función de esposas.

E: La mujer estaba dominada, pero el amor homosexual, sin duda, estaba menos problematizado que ahora.

M. Foucault: Eso no es tanto como parece. En la cultura griega existe una abundante y destacada literatura sobre el amor de los muchachos, y los historiadores han visto en ello la prueba de que los griegos lo practicaban. Pero eso prueba también que esa clase de amor suscitaba problemas. En efecto, si no hubiera ningún problema, los griegos habrían hablado de él en los mismos términos que al hablar del amor heterosexual. Ocurría que se consideraba inadmisible que un joven destinado a convertirse en hombre libre pudiera ser dominado y utilizado como un objeto para placer de otro. Una mujer o un esclavo podían hacer el papel de pasivos, ya que ello formaba parte de su naturaleza y de su estatus social. Todas estas reflexiones filosóficas sobre el amor de los jóvenes prueban que los griegos no podían integrar esta práctica con normalidad en el ámbito de su yo social. Ni tan siquiera podían llegar a imaginar que existiera la posibilidad de una reciprocidad de placer entre el muchacho y un hombre adulto. Así, Plutarco, por poner un ejemplo, cuando dice que el amor a los muchachos es problemático no es porque considere que ese tipo de amor sea contra natura. Lo que dice es: "No puede haber reciprocidad en las relaciones físicas entre un muchacho y un hombre".

E: Hay algo que señala Aristóteles acerca de la cultura griega que usted no ha mencionado, pero que a mi me parece muy importante: el tema de la amistad. En la literatura clásica la amistad es el lugar del reconocimiento mutuo. Al leer tanto a Aristóteles como a Cicerón, parece que la consideran la virtud más elevada, pues es desinteresada y duradera, no tiene precio, y no niega el placer.

M. Foucault: El uso de los placeres es un libro sobre ética sexual, no sobre el amor, la amistad o la reciprocidad. Es significativo que Platón, cuando trata de fundir la amistad con el amor hacia los muchachos tenga que desechar las relaciones sexuales. La amistad es recíproca, cosa que no ocurre con las relaciones sexuales: en las relaciones sexuales uno tiene que ser activo o pasivo, penetrar o ser penetrado. Donde hay amistad es difícil que existan relaciones sexuales; una de las razones por la que los griegos sintieron la necesidad de justificar filosóficamente este tipo de amor es que no se concebía la reciprocidad física. En el Banquete, Jenofonte nos dice que Sócrates señalaba que en las relaciones entre un adulto y un muchacho, este no es más que el espectador del placer del hombre; aún más, que es deshonroso para el muchacho sentir cualquier tipo de placer en la relación con el adulto.

Lo que quisiera plantear, entonces, es lo siguiente: ¿somos capaces de tener una ética de los actos y de su placer que considere el placer del otro? ¿Es el placer del otro algo que pueda ser integrado en nuestro propio placer, sin referencia a la ley, al matrimonio o a cualquier otra obligación?

(...)

E: ¿Y cual era el concepto que tenían los griegos de desviación?

M. Foucault: Según su ética sexual la diferencia no estaba en preferir a los mujeres o a los hombres, ni en hacer el amor de una u otra forma. Era más bien una cuestión de cantidad, y de actuar como activo o como pasivo; en ser esclavo de los propios deseos o maestro de ellos.

E: ¿Y si alguien hacía tanto el amor que su salud podía resentirse?

M. Foucault: Eso era lo que ellos llamaban "la hybris", el exceso. No se planteaban el tema de la desviación, sino el del exceso o la moderación.

E: ¿Y qué hacían los griegos con gente?

M. Foucault: Eran consideradas personas de mala reputación.

E: ¿Pero intentaban curarlos o llevarlos al buen camino?

M. Foucault: Bueno, existían ejercicios para que uno aprendiera a gobernarse a sí mismo. Epicteto afirmaba que uno debería poder mirar a una joven hermosa o a un muchacho bello sin sentir deseo por ella o por él. Para conseguir esto era preciso convertirse en maestro de uno mismo.

En la sociedad griega existía una corriente de pensamiento que promovía la austeridad sexual; era esta una creación de gentes cultivadas que deseaban dar a su vida belleza e intensidad. Algo parecido ha ocurrido aquí desde el siglo XIX cuando, para alcanzar una vida más bella la gente ha tratado de liberarse de la represión sexual inculcada por la sociedad desde la infancia. En Grecia, probablemente Gide hubiera sido un filósofo austero.

E: Así que, para alcanzar una existencia hermosa los Griegos eran austeros, mientras que nosotros buscamos la realización personal en la ciencia psicológica.

M. Foucault: Eso es. Contamos con todo un tesoro de procedimientos, técnicas, y conceptos que han sido creados por la humanidad. No es que podamos reactivarlos, pero al menos podemos emplearlos como instrumentos para analizar la realidad actual y cambiarla. Desde luego, no podemos elegir el mundo griego en vez del nuestro, pero comprobar que algunos de nuestros principios éticos estuvieron ligados en cierto momento a una estética de la existencia puede constituir un análisis histórico útil. Durante siglos hemos estado convencidos de que existían relaciones analizables entre la ética personal que rige nuestra vida cotidiana y las grandes estructuras políticas y socio-económicas. Hemos pensado que no podíamos cambiar nada de nuestra vida sexual o familiar sin que eso trastocara la economía, el sistema democrático, etc. Considero que deberíamos desembarazarnos de esa idea de que existe una relación necesaria entre la ética y las estructuras sociales, económicas o políticas. Esto no significa, naturalmente, que no existan relaciones, pero se trata de relaciones variables.

E: Entonces, ¿qué tipo de ética podemos construir ahora que sabemos que entre la ética y las otras estructuras existe una coagulación histórica y no una relación necesaria?

M. Foucault: Lo que me sorprende es el hecho de que en nuestra sociedad el arte se haya convertido en algo que no concierne más que a la materia, no a los individuos ni a la vida, que el arte sea una especialidad hecha sólo por los expertos, por los artistas. ¿Por qué no podría cada uno hacer de su vida una obra de arte? ¿Por qué esta lámpara o esta casa puede ser un objeto de arte pero mi vida no?

E: Entonces, si el hombre ha de crearse a sí mismo sin recurrir al conocimiento ni a reglas universales ¿en qué difiere su planteamiento del existencialismo de Sartre?

M. Foucault: Creo que desde un punto de vista teórico, Sartre, a través de la noción moral de autenticidad, retoma la idea de que debemos ser nosotros mismos, es decir, convertirnos en nuestro verdadero yo. Pero podríamos ligar su pensamiento teórico con el concepto de creatividad, y no con el de autenticidad. Si el yo no nos viene dado, llegamos a una consecuencia práctica: debemos constituirnos a nosotros mismos, fabricarnos, crearnos como si fueramos una obra de arte.

(...)


Fin
Fuente: Le Nouvel Observateur, junio de 1984.

¿Qué nombre lo pondremos?




NIÑOS

Adán El que está hecho con tierra.

Adolfo Guerrero noble.

Adrián Venido de la ciudad del mar.

Agustín Derivado de augusto.

Alberto Brillante por su nobleza.

NIÑAS

Ada La que irradia alegría

Adela De doble estirpe. reina madre.

Adriana Nacida en la cuidad del mar.

Alejandra Defensora de los hombres.

Amalia Mujer despreocupada.

Buenos Amigos

Cierto día el pajarito Pipo le preguntó a su mamá,
-¿Mamá, puedo ir a la casa de mi amigo Lilo a jugar?
-Sí puedes, pero sólo por un rato porque tenemos
que ir a visitar a tu abuela.-Le respondió la mamá.




Lilo era un gatito.
Lilo no tenía alas,
pero tenía bigotes.





Pipo no tenía bigotes,
pero tenía alas.




A Lilo le gustaba beber leche.




A Pipo le gustaba
comer semillas.




Ambos eran diferentes. Pipo y Lilo eran muy buenos amigos. Ese día jugaron mucho y se divirtieron.

Pipo regresó a su casa muy contento. La mamá de Pipo le preguntó, -¿Te divertiste?
-Mucho. -Respondió Pipo. -¡Es bueno tener amigos!

La Competencia de Patinetas




Don Sapoconcho había reunido a los animales del monte en un claro cerca de la quebrada. Allí con su gran voz hizo el anuncio: __El próximo domingo, a las diez de la mañana, será la competencia de patinetas. En la misma podrán participar todos los que deseen. Habrá un gran premio para el ganador...

__¿Cuál será el premio? __le interrumpió la grulla

__El premio consistirá de un viaje con gastos pagados alrededor de Puerto Rico, incluyendo a las islas de Vieques y Culebra. __Le contestó don Sapoconcho, disimulando la interrupción.



__¡Ese premio lo gano yo! __exclamó el guaraguao.

__¡Eso lo veremos! __le replicó el gorrión.

__Ya comencé a entrenar __le murmuró el múcaro, en el oído, a la lagartija.
Y así, fueron expresándose uno tras otro; cada quien, reclamando la victoria. La reunión duró hasta que las sombras de la noche obligaron a cada uno de los presentes a buscar refugio en su morada.

Apenas despuntó el sol del siguiente día, cuando el monte se llenó de voces y ruidos de patinetas. Unos las corrían, otros aceitaban las ruedas, otros las reparaban... Había un gran alborozo y entusiasmo. Todos lucían felices; contentos. Bueno, casi todos, porque la cotorra ni tenía patineta ni sabía correrla. La pobre se encontraba muy triste, mirando desde el hueco de su árbol a los que practicaban. Fue entonces, cuando escuchó la voz de su amigo el colibrí:

__Hola cotorra.

__Qué tal colibrí __contestó con voz apagada.






__¿Qué te pasa? ¿Por qué no estás practicando para la carrera?

La cotorra le contó su problema y al terminar no pudo evitar que la tristeza le humedeciera los ojos. El colibrí, que era muy buen amigo, muy dispuesto le dijo: __¡No seas tontita!, ¡No vayas a llorar!, todavía faltan seis días para la carrera. Yo te prestaré la mía y te enseñaré a correrla.

__¿Pero, y tú?

__No puedo participar, porque ese día tengo que acompañar a mi esposa. Ella está empollando tres huevecillos y... ¡tú sabes!

__¡Qué buen amigo eres! __exclamó agradecida la cotorra.

Con gran paciencia y esmero, el colibrí le enseñó a correr patineta. El día antes de la competencia le dijo: __Veo que has aprendido muy bien a correr la patineta; ahora te diré el secreto para desarrollar gran velocidad

__¡Falta qué me hace! Pues, no alcanzo a desarrollar velocidad suficiente al correrla.

__Observa bien, lo que tienes que hacer es agitar las alas de esta manera, así, ¡ves!
Y como todos sabemos que los colibríes son expertos en agitar sus alas, podemos fácilmente imaginar lo bien que le enseñó.

El día de la carrera se inscribieron veintisiete competidores. No los nombro a todos porque la lista sería muy larga. Pero puedo decir que el más grande de ellos era el guaraguao y el más chico la vaquita de Sampedro, que así se llamaba aquel pequeño escarabajo.

__¡Dieron la salida! ¡Y todos arrancaron muy entusiasmados! La cotorra que había salido en cuarta posición vio cómo al pasar la primera curva de la carrera el guaraguao empujó con un fuerte aletazo a la vaquita de Sampedro, que corría en primer lugar, hacia el tercer lugar por donde venía el múcaro, y vio cómo éste de un picotazo la sacaba de carrera, empujándola con tanta fuerza, que vaquita y patineta fueron a dar contra un árbol a orillas de la pista. La cotorra se detuvo, para ver si la vaquita de Sampedro estaba herida.

__¡Eso no es justo! No, ¡eso no está bien! ¡Las carreras se ganan limpiamente! __le decía mientras la ayudaba a levantarse.

__Estoy bien, ¡es que soy tan pequeña... __dijo la Vaquita de Sampedro, casi a punto de llorar.

__¡Anda! ¡Súbete a la patineta, volvamos a la pista! ¡La carrera no ha terminado aún! ¡Ven, qué yo te ayudaré!

Y así fue. La cotorra, corriendo detrás de la vaquita la impulsaba, moviendo sus alas tal y como le habían enseñado. Uno tras otro, tras otro, de los corredores, fueron quedando atrás. Faltaban apenas dos metros de distancia para la llegada... cuando un zumbido le borró la sonrisa de triunfo al guaraguao, quien se aprestaba a cruzar la meta. Era la vaquita de Sampedro seguida por la cotorra, que pasaban por su lado con la velocidad de un relámpago. Minutos después, don Sapoconcho anunciaba así el orden oficial de llegada: "En primer lugar la vaquita de Sampedro, en segundo lugar La cotorra, en tercer lugar el guaraguao, en cuarto lugar... Bueno, dejemos hasta aquí el orden de llegada, y veamos cómo termina nuestro cuento.

__Gracias amiga cotorra, sin ti no hubiese podido ganar.

__¡No es nada! __contestó la cotorra, sonriente, recordando que a ella también la habían ayudado.

__Ven te invito a visitar a un amigo.

Al llegar al nido del colibrí, lo encontraron celebrando junto a su esposa; la llegada de sus tres polluelos. Esa tarde fue una de alegría y gozo.


Andrés Díaz Marrero

Altarriba



Don Arturo y don Alberto García Carraffa en su obra "Enciclopedia Heráldica y Genealógica de Apellidos Hispanoamericanos" dicen acerca del apellido Altarriba, que en Cataluña y Aragón han existido varias familias así apellidadas, probablemente originarias de un mismo solar y tronco.

Créese que el primitivo solar del linaje radicó en el lugar de Altarriba, del que tomó el nombre, Ayuntamiento de Estarás, partido judicial de Cervera, en la provincia de Lérida, y que de ese solar dimanaron todas las casas del apellido.
En el siglo XIV ya florecían en Aragón individuos de ese linaje.

Pedro de Altarriba sirvió al Rey aragonés Don Pedro IV en 1360, siendo Capitán de una armada de galeras que envió contra el Monarca de Castilla.

Felipe y Rodrigo de Altarriba asistieron a la jura del Rey de Aragón Don Juan II, y Mosén Juan de Altarriba asistió a las Cortes de 1446.

Por último señalar que en el "Diccionario de Apellidos Aragoneses", se documentan dos casas del apellido Altarriba, a juzgar por la diferencia en sus armas, ambas originarias del lugar de Huerto y documentados posteriormente en Sariñena, Monzón y Ribagorza.

Armas: unos Altarriba aragoneses originarios del lugar de Huerto, usaron: En campo de gules, tres bandas de plata.

Madre sirena

Te digo al llegar, madre,
que tú eres como el mar; que aunque las olas
de tus años se cambien y se muden,
siempre es igual tu sitio
al paso de mi alma.

No es preciso medida
ni cálculo para el conocimiento
de ese cielo de tu alma;
el color, hora eterna,
la luz de tu poniente,
te señalan ¡Oh, madre! entre las olas,
conocida y eterna en su mudanza.

A mi madre

Generosa Oceanía de silencios
tu palabra de amor me levantó
más allá de mis plegarias de luz,
grabando en mármol azul, tu voz
que en mi boca crepuscular anidó
la esencia total de tus sentimientos.

La clara concepción de tus caminos
me lleva transparente por las sombras,
recojo el mensaje de la vida
que en el bautismo de mis días,
tus ojos grabaron en mi memoria.

Así, soy en ti, la poesía
tu sacrificio y tu dolor me marcaron
y forjaron en mí el concepto de la hombría
tus azules manos artesanas tallaron en mí
la verdad, el trabajo y el honor.

Día a día seguí tus lágrimas
y noche tras noche caminé tus oraciones;
te vi caer de las sombras del cansancio
cuando la noche rompía tu fortaleza,
y al segundo de tu entrega
vi alzarse tu estatura astral
en la galaxia de la vida y de la muerte.

Y hoy que soy un universo de luz,
y un huracán desmedido de ilusiones,
vivo la pasión y el amor
con la misma intensidad que has vivido tu dolor;
admiro tus batallas, madre mía;
como silueta dibujada en el océano azul
con la presencia inconfundible de la luz.

Soy en ti la prolongación rumorosa de tus sueños
y la voz universal de seis corazones invisibles,
que hacen presente el homenaje de amor
en el reino silencioso de tu entrega total.



~ Alejandro Latorre Quintanilla ~

lunes, 12 de noviembre de 2007

Cambios de actitud ante las relaciones sexuales.


Los sentimientos de pudor que rodean a las relaciones sexuales entre las personas han ido intensificándose y cambiando considerablemente con el proceso civilizatorio. Esto se muestra claramente en la dificultad con que tropiezan los adultos de las últimas fases de la civilización cuando tienen que hablar con sus hijos de tales relaciones. Pero esa dificultad se nos antoja hoy algo natural. Hoy pensamos que, por razones biológicas, el niño no puede saber nada de las relaciones entre los sexos y que constituye una cuestión extraordinariamente delicada y difícil ilustrar a los adolescentes sobre sí mismos y sobre lo que pasa en torno suyo. En realidad, esta situación no tiene nada de natural; antes bien, es el resultado del proceso civilizatorio, como puede comprobarse en cuanto se observa el comportamiento correspondiente de los seres humanos en otra fase del proceso. El destino que sufrieron los famosos coloquios de Erasmo de Rotterdam nos ofrece un buen ejemplo de lo que estamos diciendo. (...)

Al observador de la época contemporánea le resulta extraño que en sus diálogos, Erasmo hable a los niños de las prostitutas y de las casas en las que éstas viven. A los hombres de nuestra etapa de la civilización les parece inmoral mencionar tales instituciones en un libro para niños. Cierto que estas instituciones existen como enclaves también en la sociedad del siglo XIX y del siglo XX, pero resulta que el miedo púdico con el que se ha cubierto la totalidad del ámbito de los impulsos de los seres humanos desde pequeños, así como «el anatema del silencio» que ha recaído sobre estos temas en el trato social, son absolutos. La mera mención de estas opiniones y de tales instituciones en el trato con los niños es un delito, una corrupción del espíritu infantil; y, por lo menos, una falta de condicionamiento del peor tipo.

En tiempos de Erasmo era perfectamente natural que los niños supieran de la existencia de estas instituciones. Nadie trataba de ocultárselas. En todo caso se les avisaba del peligro que suponían; precisamente lo que hace Erasmo. Si nos limitamos a leer únicamente los libros pedagógicos de la época, entonces, en efecto, parece como si la mención de estas instituciones sociales fuera solamente una ocurrencia de algún autor aislado. Pero cuando recordamos cómo los niños vivían con los adultos; cuando vemos qué delgado era el muro de intimidad que separaba a unos adultos de otros y, también, a los adultos de los niños, entendemos que estas conversaciones, como las de Erasmo y las de Morisotus, en realidad se remitían de modo inmediato a las pautas sociales dominantes en su época. Los autores tenían que partir del hecho de que los niños lo sabían todo; esto era algo natural... La tarea del educador consistía en mostrarles cómo tenían que comportarse frente a estas instituciones sociales. (...)

Hasta cierto punto lo mismo cabe decir de la relación sexual en general, incluso de la matrimonial. Podemos hacernos una idea de ello considerando las costumbres de la noche de bodas. Al hacer su entrada en la cámara nupcial, la comitiva iba precedida por los mozos de honor. La doncella de honor, a su vez, desnudaba a la novia, quien tenía que despojarse de todas sus joyas. Para que el matrimonio fuera válido era necesario que los novios entraran en el lecho en presencia de testigos. Esto es, «se les acostaba juntos». «Cuando en el lecho se ha entrado, el derecho se ha conquistado». se decía en la época. En la Baja Edad Media fue cambiando paulatinamente esta costumbre de modo que los novios podían echarse en la cama vestidos. Por supuesto estas costumbres cambiaban en función de las clases sociales y también en función de los distintos países. No obstante sabemos que en algunos casos, como en Lübeck, por ejemplo, este uso antiguo se mantuvo en vigor hasta los comienzos del siglo XVII. Todavía en la sociedad cortesano-absolutista de Francia se mantenía el uso de que los testigos acompañaran al novio y a la novia hasta el lecho nupcial donde éstos se desnudaban y recibían el camisón de manos de aquellos. Todo esto constituye un síntoma del cambio de pautas en los sentimientos de pudor suscitados por las relaciones sexuales.

A lo largo de estos ejemplos podemos ver con bastante claridad el carácter específico de aquellas pautas de sentimientos de pudor que posteriormente acabarán siendo dominantes a lo largo de los siglos XIX y XX, En esta época son los propios adultos. los que en gran medida ocultan todo lo relativo a la vida sexual y la excluyen del trato social convencional; por esta razón resulta posible, y hasta necesario. esconder con mayor o menor habilidad esta parte de la vida durante el mayor tiempo posible a los ojos de los niños. En las épocas anteriores las relaciones sexuales así como las instituciones que las regulan están mucho más claramente incorporadas a la vida pública; en consecuencia resulta más comprensible que los niños adquieran conocimiento de esta parte de la vida desde pequeños. Ni siquiera para asegurar su condicionamiento (esto es para hacerles alcanzar las pautas de comportamiento de los adultos} existe necesidad alguna de presentar esta esfera de la vida a los niños cargada con la misma cantidad de tabúes y de secreto con que hubo de hacerse en una fase posterior de la civilización, en correspondencia con el cambio en las pautas de comportamiento.


Fin

Fuente: Norbert Elias. El proceso de civilización. FCE, 1989