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lunes, 23 de marzo de 2009

Volviste a ser mía


Solito y muy triste
me quede sin ti
y mucho sufrí
desde que te fuiste.
Pero, ahora volviste
de nuevo, mi cielo.
Ya no me desvelo
como antes lo hacía.
Volviste a ser mía
y a darme consuelo.

Siento la tibieza
del sensual abrazo
sobre tu regazo
lleno de pureza;
donde la tristeza
cosa es del pasado.
Feliz a tu lado
me siento en la gloria
y una nueva historia
hemos comenzado.

Las sombras que un día
nos atormentaron
atrás se quedaron
en la lejanía.
Sin melancolía
desecho el pasado.
Te tengo a mi lado
y eso es lo que cuenta.
Cesó la tormenta
y todo ha cambiado.

Ya nadie en la vida
podrá separarnos;
habremos de amarnos
con pasión sentida.
Paloma querida
mi ser he de darte.
Vivir para amarte
será mi destino,
pues, de mi camino
no habré de apartarte.

Andrés Díaz Marrero

Mi dolido llanto


Conmueve hasta el cielo
mi dolido llanto,
amargo quebranto,
triste desconsuelo.
Anuncia en tu duelo
que yo te he perdido
y que se me ha ido
lo que me alegraba
pues, tierna llenaba
de calor mi nido.

Silencioso velo
sobre mi pusiste
y mi verso triste
convertiste en hielo.
Congeló mi anhelo
el amor mentido
hirióme el sentido
me robó la calma
y hoy llora mi alma
con llanto dolido.

La naturaleza
hoy llora conmigo
la lluvia es testigo
de esta honda tristeza.
Mi dolor no cesa
me encuentro perdido.
Busco dolorido
la huella que anduve
cuando yo te tuve
dichosa en mi nido.

Dispuesta mi suerte
por siempre adorarte;
a nunca olvidarte,
a siempre quererte.
Ya no puedo verte
pero no te olvido.
Por lo recibido
perdono la ofensa
que el amor dispensa
cuando se ha querido.

Andrés Díaz Marrero

lunes, 14 de abril de 2008

Boricua fiel


Traigo la alegría
traigo la emoción
traigo el corazón
de la patria mía.
La estrella que un día
alumbró en Belén
la traigo también
con orgullo santo
la llevo en mi canto,
¡gloria a Dios!, amén.

Entre todas una,
una solitaria,
bella luminaria
sobre tosca cuna.
Una y solo una
fiel lo señaló;
y esa llevo yo
bordada en mi enseña;
la estrella risueña
que Él nos envió.

Por eso no hay quien
pueda destronarla;
pues, para cuidarla
estamos también.
Que el divino bien
de esta patria pura.
Con honda ternura
he de respetar
defender y amar
con fiera bravura.

Estrella brillante
la de mi bandera
ilusión cimera
que flota radiante:
un pueblo anhelante
del más grande empeño
de lograr el sueño
de su libertad,
de su humanidad
ser el propio dueño.

Andrés Díaz Marrero

Venimos trovando


Estas navidades
alumbra la estrella;
seguimos la huella
de sus claridades.
Mil felicidades
te estamos deseando.

Coro:
Venimos trovando
llenos de alegría
y hasta el otro día
te estaré cantando.

Yo te prometí
una trulla caliente
despierta a tu gente
que estamos aquí.
Escucha el coquí
también entonando.

Coro:
Venimos trovando
llenos de alegría
y hasta el otro día
te estaré cantando.

Ya se siente el frío
de la madrugada;
corre alborotada
el agua del río;
pero, a tu bohío
llego parrandeando.

Coro:
Venimos trovando
llenos de alegría
y hasta el otro día
te estaré cantando.

Estamos a mano
cumplí mi promesa;
prepara la mesa
que he corrido el llano.
Vengo muy ufano
cerquita llegando.

Coro:
Venimos trovando
llenos de alegría
y hasta el otro día
te estaré cantando.

Andrés Díaz Marrero

lunes, 24 de marzo de 2008

Fiesta Navideña

Me encuentro vestida
para ir a la fiesta,
la ocasión se presta,
¡que nada lo impida!
Si hay salud y vida
hay felicidad.
Y a decir verdad
la música llama,
y enciende la flama
de la Navidad.

Armaré la bulla
con los parranderos.
Suenen los panderos
formemos la trulla.
El güiro y su puya
estan resonando,
ya están entonando
todos los cantores
y hasta los albores
te estaré cantando.

Con su voz doliente
el Cuatro repica
su música rica
diciendo presente.
Sonido elocuente
que nos apasiona.
El alma aprisiona,
la mente captura;
de nuestra cultura
él es la corona.

Se oye la Espinela
y la decimilla
desde la otra orilla
la plena se cuela.
Jengibre y canela
perfuma el ambiente,
la brisa se siente
como acariciando;
y el Cuatro sonando
alegra a la gente.

Andrés Díaz Marrero

Como el coquí

Coro:
Soy como el coquí
que trova en la sierra
le canto a la tierra
donde yo nací.

(Aguinaldo para ser cantado)

Más bella y lozana
no existe otra tierra.
El Yunque en la sierra,
hermosa fontana:
a cada mañana
ofrece su encaje.
Brumoso celaje,
de amoroso vuelo
y sobre su cielo
da a luz el paisaje.

Sobre la colina
desciende la espuma,
vaporosa bruma,
de suave neblina.
Hermosa pretina
la enagua del valle
con fino detalle
su pudor asoma,
cual blanca paloma,
colgada a su talle.

Mi alma volandera,
sobre tu regazo,
tendida ante el raso
de la azul esfera;
todo te lo diera:
lo que soy, y fui.
Tú eres para mí
sostén de la vida
¡Ay, patria querida!
vivo para ti.

Lo llevo en el pecho.
Lo siento en el alma.
Me roba la calma,
reconozco el hecho.
Mas tengo derecho
a expresarlo así.
Soy como el coquí
que trova en la sierra
le canto a la tierra
donde yo nací.

(Andrés Díaz Marrero)

lunes, 25 de febrero de 2008

Vuelvo a la montaña


Prende la alegría
de la navidad
la felicidad
del amor nos guía.
En la patria mía
gorjea la paloma
se esparce en la loma
acordes de un güiro,
por doquiera miro
la emoción asoma.

Vuelvo a la montaña
regreso a mi tierra.
Sobre la alta sierra
está la cabaña;
que la brisa baña
con suave neblina.
Veo en una esquina
el cuatro colgao
y el lechón asao
se halla en la cocina.

Ser puertorriqueño
es mi bendición;
la realización
de un hermoso sueño.
Por eso el empeño
de afirmar lo mío:
mi grato bohío,
el verde palmar,
mi cielo, mi mar,
mi tierra y mi río.

De ser borincano
que dichoso soy;
orgulloso estoy
de mi pueblo, hermano.
Tiéndeme la mano,
únete a la trulla,
¡que empiece la bulla!
A la patria canto.
Hermosa, que es tanto,
mía, como tuya.


Andrés Díaz Marrero

Regresa a mi vida


Ay!, luz de mi vida,
cuánta soledad;
esta navidad
lleva mi alma herida.
Desde tu partida
no tengo alegría
y en el alma mía
todo es abandono,
tristeza y encono
que a mi ser hastía.

Mi alma se estremece
no tengo sosiego,
escuchando el ruego
que en mi pecho crece.
¡Dime si merece
una pena mayor;
rogar por tu amor
sin ser escuchado!
¿Por qué te has marchado?
¿Por qué este dolor?

Sin ti, flor querida,
todo es triste y yerto.
Vivo en un desierto;
¡regresa a mi vida!
Paloma perdida
vuelve al palomar;
regresa a endulzar
con tu amor mi nido.
¡Regresa te pido;
siempre te he de amar!

Coro:
Regresa a endulzar
con tu amor mi nido.
¡Regresa te pido;
siempre te he de amar!


Grabada por Los Hispanos en el CD
Asi es mi tierra

Andrés Díaz Marrero